ESTO ES FÚTBOL 09/07/2010
Posted by sedeloquehablog in Deportes.Tags: Alemania, antifútbol, copa del mundo, España, fútbol, final, genialidad, gol, Holanda, juego bonito, jugador, justicia, Mundial, Pedrito, puyol
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España afrontaba su primera semifinal en un Mundial con un respeto máximo hacia su rival, la todopoderosa Alemania, campeona del torneo en tres ocasiones. En la mente de todos se colaban las supersticiosas palabras del inglés Gary Lineker: “El fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y siempre gana Alemania”. Por suerte, hace dos años, en la hermosa Viena, los españoles ya se encargaron de reducir esa frase a una simple supercheria de despechado. Y el Miércoles volvieron a ratificar que el fútbol no es eso, es mucho más.
Del Bosque fue por fin valiente y dejó en el banquillo al niño Tores, cuyo Mundial esta siendo nefasto, ya no por su falta de talento, sino por su escasa forma. No olvidemos que el chico viene de una lesión de tres meses. Asi pues, el seleccionador español puso en liza al joven Pedro, extremo, centrocampista, mediapunta, delantero y hasta portero si me apuran, criado en Tenerife pero madurado en la Masía de Barcelona, igual que otros tanto de nuestro combinado nacional. Y la apuesta, arriesgada, le salió perfecta. Pedro consiguió dar dinamismo a las bandas de España, liberar un poco más a los dos magos, Xavi Hernández y Andres Iniesta, y además, tapar las salidas del peligroso Lahm, acostumbrado a ser dueño y señor de su banda.

El pulpo Paul ya acertó el resultado del partido a base de comer mejillones
Y el partido comenzó con una España saliendo muy ordenada y buscando la portería alemana desde el principio, dejando a la selección germana esperando agazapada en su propio campo. Según iban avanzando los minutos, España imponía su juego y la posesión del balón era incuestionablemente para los de Del Bosque. Alemania sufría para llegar arriba, Klose no estaba acertado, Ozil y Podolski no recibían buenos pases… El partido se estaba poniendo muy bien para España, pero el gol seguía sin llegar. Y así se llegó al descanso.
En el segundo tiempo, las cosas seguían igual. España tocaba, dominaba, llegaba, pero no conseguía marcar. Alemania empezó a meter algún que otro susto, y quien más quien menos ya pensaba que sería la historia de siempre: jugando como nunca y perdiendo como siempre. Pero tuvo que ser el destino, irónico, sarcástico pero sobre todo justo, el que decidiese el partido en el minuto 72, de esta manera.
Xavi saca el córner al corazón del area. Puyol viene lanzado desde atrás, con la furia de todo un país, se eleva y cabecea el balón al fondo de la porteria de Neuer. España salta y lo celebra. Alemania enmudece. El mundo entero se queda boquiabierto ante la resolución del partido. España se ponía por delante en el marcador de córner, ante Alemania, en las semifinales de un Mundial. Ver para creer.
Lo que restó de partido fue un monólogo de la Roja, con algún pequeño intento de golpe de estado alemán, sin consecuencias, evidentemente. Cuando España se lo propone secuestra el balón, no deja que el rival pueda rechistarle, se arma de paciencia sabiendo que con sus armas el gol llegará en cualquier momento. Y siempre llega, antes o después, de córner o de penalty, de Villa o de Puyol, pero siempre, siempre llega. Y así, con España dueña y señora del balón, del partido y del Mundial, se terminó el encuentro. Alemania, la misma selección que había pasado por encima de Inglaterra y Argentina, sucumbía ante el poderoso juego de España, ante el fútbol de salón y de trabajo, de guante y de pico y pala. Una selección que asusta y que depende de sí misma para llegar a donde quiera, porque jugando así no hay dios que le gane.
El Miércoles nuestra selección volvió a dar una soberana lección de como se juega a esto, reinventando el fútbol cuando muchos abogan por entrenadores y gurús táctico-defensivos, descubridores del eufemismo “el otro fútbol”, porque les da vergüenza llamarlo “antifútbol”, porque anteponen el resultado a cualquier cosa y se olvidan del juego. Porque parece que no han visto a España, capaz de ganar y enamorar, de ser elegante y letal, de marcar un nuevo modelo que muchos querrán imitar pero solo nosotros estamos tocados con la varita mágica para desarrollarlo. España ya ha hecho historia, por llegar a la final de la Copa del Mundo, por destrozar mitos y leyendas arcaicas, por demostrar que en el fútbol, a veces, si que gana el mejor y se hace justicia al juego, al que mima y ama el balón. Ahora solo nos queda disfrutar del domingo, y esperemos, de la victoria.


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